Al entrar en el museo de Bellas Artes de París, nos encontramos con Ana María Lozano, la artista orgánica autora de la obra Tejer las raíces. ¿Te suena la historia?

Si la respuesta es sí, sigue leyendo y entérate de cómo acaba.

Si la respuesta es no, lee la primera parte antes de seguir…

Cuando descubrimos que la música que escuchamos en tu obra es la música de las plantas, nos sorprendió enormemente. ¿Cómo fue el proceso de esta creación?

Ese tesoro lo encontré visitando la feria anual de plantas de París, que tuvo lugar en un gran vivero a las afueras de la ciudad. Entre rarezas de vegetales y flores extrañas, había una sala destinada a conferencias al aire libre que marcaba en la invitación ¡Vengan a escuchar la música de las plantas! 

La conferencia fue increíble y el interlocutor  nos presento la música de diferentes plantas e incluso la reacción que éstas presentan a diferentes personas. Esto es posible gracias a un dispositivo que permite traducir las vibraciones celulares en sonido audible. Por ejemplo, cuando aplaudíamos la música se hacía mas fuerte y melodiosa, porque las plantas se excitaban y cambiaban la frecuencia. Algo que me encantó fue que el helecho, que es una de las plantas más antiguas, posee por su vejez milenaria las melodías más complejas y que las plantas entre más recientes son en su aparición, tienen melodías non tan desarrolladas.

Decidí ponerme en contacto con este hombre, Jean THOBY (presidente de la Pépinière Botanique à Gaujacq) para trabajar con mis plantas. Así, registramos el sonido de mis orquídeas, de las hiedras y de los helechos. Tres melodías muy diferentes. Posteriormente, le pedí a un amigo ingeniero de sonido, Leobardo ARANGO, que realizara el montaje de audio de la instalación para poder habitar el espacio con una melodía de las plantas presentes.

¿Qué relación tiene tu obra con la temporalidad? ¿Es una obra efímera? ¿fija? ¿evolutiva? ¿viviente? ¿Por qué?

El tiempo en mi trabajo es lento. La escala de tiempo humana es ínfima en comparación al tiempo terrestre, por eso intento conectarme en este tiempo y trabajar sin afán, darle el tiempo a mis plantas de crecer y a mí misma de asimilar y comprender lo que hago. Mi trabajo, por lo general, es efímero en el sentido que me interesa que viva, que se transforme, que mute, que muera si es el caso. ¡En cualquier caso, bienvenido el cambio!

Es evolutiva en el sentido que las personas pueden intervenir y dejar su huella es esta instalación, y así continuar con el proceso que yo inicié, para que los participares puedan apropiarse y dejar su huella en este espacio.

¿Qué herramientas o útiles de bricolaje utilizas y por qué?

¡Utilizo el taladro para todo, es como una segunda mano! Utilicé martillos, grapadoras, hilo metálico, pinzas, cuerdas, toda una serie de herramientas… sobre todo para moldear la madera y el yeso.

¿Qué materiales utilizas?  ¿Y qué tipo de madera?

Utilizo una madera  delgada que viene del pino y que genera una betas muy hermosas, tierra de jardinería para las plantas y algunos abonos naturales para fortalecer las plantas en condiciones donde no hay mucha luz. Para los pedestales de las esculturas logré conseguir una madera de nogal traída hace 40 años de la India y también recibí como regalo un cuarzo de cristal de roca del Brasil, piedra milenaria que flota en la entrada de la exposición.

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¿Que plantas utilizas? ¿Cuáles son las plantas con las que prefieres trabajar y por qué?

La orquídea es la flor nacional de Colombia, y hace un tiempo quería trabajar con esta planta tan compleja. En la cadena evolutiva podríamos decir que es una planta muy especial porque no necesita de la tierra para alimentarse. Pueden estar suspendidas de los árboles y alimentarse de los minerales del agua de lluvia y las sales de la corteza del árbol sin robarle los nutrientes a éste.

También trabajé la hiedra enredadera que proviene de la era glacial y por su fuerza logra adaptarse a cualquier espacio. Su nombre latín, Hedera helix, significa «yo me aferro en espiral», así que me gustó esta metáfora de crecer en espiral, combinada con las orquídeas que son flores nobles. Fue increíble cuando las puse a crecer en casa. Descubrir cómo estas plantas perciben el ámbito que las rodea y logran saber donde están las fronteras, y antes de llegar darse la vuelta.

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Para terminar, qué aconsejarías a las personas que les gustaría crear un espacio vegetal, de relajación y de convivialidad en sus casas?

Creo que la presencia de una sola planta ya genera un estado de relajación a nivel psicológico. Ocuparse de las plantas es fácil, basta con conectarse con ellas, observarlas todos los días, ver el color de sus hojas y tocar la tierra para percibir si necesitan agua o sol. Las flores, por ejemplo, estimulan la sensación de amor. Yo aconsejo a las personas que vayan a un vivero y sientan las plantas con las cuales sienten mas atracción. Yo amo las plantas medio salvajes, de hojas grandes….

Paso a paso yo diría:

  1. Ir al vivero y escoger plantas que te gusten
  2. Crear un espacio para ellas, que tomen un lugar como miembros de la casa
  3. Es muy recomendable tener plantas en los baños, ayudan a purificar las energías
  4. Ocuparse de ellas, limpiarles las hojitas, regarlas constantemente… Es muy bueno limpiarlas con banano, devuelve el brillo a las hojas y las nutre. A las plantas también les gusta beber agua de otras plantas. Por ejemplo, en verano yo las riego con aromática de menta y en invierno de vez en cuando les doy valeriana.

Además, en la mesa de mis plantas también pongo las frutas de la semana, así creo una especie de altar de abundancia para atraer color, prosperidad y amor a mi vida!

Tener un lugar de armonización en casa puede ayudarnos en todas las dimensiones de nuestras vidas ya que conectamos desde nuestro espacio interior con la riqueza interna la biodiversidad y el poder de la madre naturaleza.

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