Septiembre es el mes del regreso al trabajo, de la vuelta al cole, y a las tareas en el huerto y el jardín.
Se trata de un mes a caballo entre el verano y el otoño, en el que como todo cambio de estación (y de armario) habrá cosas que mantener y otras que eliminar.

Qué hacer con las plantas que ya tenemos

Lo primero será revisar su estado y valorar si nos deshacemos de ellas o las mantenemos donde están durante un tiempo. Esto ocurre sobre todo en el huerto, donde la mayoría de las plantas que hemos cultivado son anuales y las eliminamos al finalizar la cosecha.

Todo depende del lugar desde donde nos leas. Nos consta que el frío no llega hasta octubre o noviembre en determinadas zonas, pero en muchas otras las temperaturas empiezan un considerable descenso que acelera el final de temporada.
Arranca todas aquellas plantas que muestren síntomas de agotamiento, las que puedan estar enfermas y mantén las que consideres que aún pueden acabar su producción.
Los tomates, por ejemplo, acabarán de madurar en tu cocina, o si cuelgas los ramilletes en una habitación oscura.

El césped agradecerá un buen escarificado para que las raíces puedan respirar. También puedes aprovechar para resembrar aquellas zonas que han quedado calvas con semillas especiales para resiembra.

Control de malas hierbas

Es probable que a la vuelta de vacaciones te hayas encontrado el jardín lleno de malas hierbas. La temperatura (y tu ausencia), favorecen su crecimiento, por lo que habrá que ponerse manos a la obra y asearlo todo lo posible. Puedes utilizar un herbicida si la cosa se ha descontrolado, prestando espcial atención a las que puedan haber brotado en el césped.

¿Qué hacer con las plantas vivaces?

Sanéalas cortando ramas secas o enfermas, elimina las flores secas y abónalas si no lo has hecho a causa de las vacaciones. Si las temperaturas acompañan, puede que vuelvan a ofrecerte flores. En caso contrario, se prepararán para detener su crecimiento vegetativo, esa parada invernal en espera de las buenas temperaturas de la primavera.

Debes suprimir el riego de las bulbosas que han florecido durante la primavera y el verano para que sigan acumulando reservas. A finales de mes ya podrás arrancarlas, dejarlas secar y guardar los bulbos para la próxima estación.

Qué plantar en Septiembre

El jardín en otoño es mucho más tranquilo y menos exigente que el de primavera. La progresiva bajada de temperaturas ralentiza su crecimiento, y no deberemos estar tan pendientes del riego.
Pero esto no significa que debamos abandonarlo, ¡hay un montón de plantas que crecen fantásticamente en otoño e invierno!

Revisa el estado de la tierra y añade abono si lo consideras necesario antes de realizar ningún trasplante. En el caso del huerto, las solanáceas dejan la tierra prácticamente agotada, y será difícil conseguir una buena cosecha sin este abonado previo. Es una época fantástica para el cultivo de hortalizas de hoja como lechugas, espinacas, acelgas, canónigos, rúcula y las de raíz (como la cebolla, los rabanitos o las zanahorias).

Las coles, coliflores, habas y guisantes se hacen reinas y señoras de los huertos durante el invierno, por lo que puedes preparar semilleros para trasplantarlas dentro de un mes.

En el jardín, la nota de color la podemos conseguir con crisantemos, pensamientos y violetas. Podemos preparar semilleros de todas ellas o comprar las plantas listas para trasplantar.
A finales de mes podremos plantar los bulbos que florecen en primavera. Para ello es fundamental abonar el terreno añadiendo abono orgánico y planificando su distribución. Es importante hacerlo tendiendo en cuenta que existe infinidad de colores que darán lugar a macizos que florecerán de forma escalonada. Son los crocus, los amarilis, los allium, anémonas, liliums, calas, fressias, jacintos, narcisos y tulipanes.

Es un buen momento para los esquejes

La bajada de temperaturas es idónea para reproducir algunas de nuestras plantas preferidas. Selecciona algunas ramas, realiza un corte en diagonal y entiérralas en una macetita o en un jiffy que mantendrás húmedo para favorecer la formación de raíces.
De este modo puedes conseguir auténticos clones de mentas, cóleos, geranios, hiedras y otras plantas.

Reducir el riego

Igual que en primavera tuvimos que ir incrementando el riego en función del aumento de las temperaturas, ahora toca ir rebajándolo paulatinamente. Presta especial atención a la previsión metereológica para evitar encharcamientos innecesarios.
Si tienes instalado un riego por goteo, modifica su frecuencia. Y recuerda, siempre es mejor regar poco que más de la cuenta.

¿Qué tal luce tu jardín en este momento del año? Nos gustará leer tus comentarios.

Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

2 Comentarios

Escribe un comentario

A %d blogueros les gusta esto: