Las plantas aromáticas o culinarias frescas aportan un sabor inigualable a cualquier plato. El romero, el tomillo, el cebollino, la salvia o el perejil pueden cultivarse fácilmente en macetas o jardineras para tenerlas siempre a mano para condimentar tus recetas preferidas.

Algunos consejos para cultivar plantas culinarias 

Si dispones de poco espacio y quieres cultivar el mayor número de plantas posible, te recomendamos no mezclarlas en una jardinera sin conocer sus necesidades de riego. Algunas de ellas prefieren poca agua (como el romero o el tomillo), mientras que otras agradecen riegos continuados para crecer.

Siémbralas o trasplántalas en macetas individuales o utiliza jardineras como soporte de las macetas para poder regar cada una según sus necesidades. Esto te ayudará también a evitar que algunas de ellas acaben invadiendo el espacio del resto, como suele ocurrir con el romero o el tomillo. Son plantas perennes que viven durante muchos años y acaban convirtiéndose en pequeños matorrales o arbustos. 

Si te decides a incorporarlas a tu huerto-jardín y las compras en pequeñas macetas, puede que encuentres que contiene más de una planta. Si es así, puedes separarlas con cuidado al trasplantar: riega generosamente para humedecer el sustrato, saca el cepellón de la maceta y agarra con cada mano una de las plantas para poder tirar de cada una hacia un lado distinto. Puede que en el proceso se rompan algunas raíces pequeñas, pero verás que no afecta para nada en su desarrollo.

Romero

El romero puede utilizarse tanto en fresco como en seco. Aprovecha para aromatizar un poco de aceite, que le dará un toque extra a tus carnes.

Siembra y trasplante: En primavera, mediante semillas o comprando un plantel ya germinado. Utiliza un sustrato universal que tenga un buen drenaje para evitar que se acumule agua en sus raíces.

Ubicación: Es una planta mediterránea que prefiere ubicaciones a pleno sol. Es muy resistente al frío, aunque su primer año de vida agradecerá que la protejamos en ubicaciones con bajas temperaturas. Se irá aclimatando poco a poco. Ten en cuenta que sus flores suelen atraer a insectos polinizadores como las abejas, por lo que es habitual cultivarlo en macizos o al borde de los huertos o los caminos del jardín.

Riego: Si piensas en las matas de romero que has visto en el monte, tendrás una ligera idea de lo capaz que es de sobrevivir a la sequía. Esto te dará una pista sobre sus necesidades de riego, que deben ser mucho más espaciadas que con otras plantas.

Tomillo

El tomillo le dará un toque aromático a tus platos calientes. Agrégalo en sopas, estofados, adobos, verduras y hortalizas asadas.

El mejor momento para cosechar el tomillo es durante su floración, ya que su aroma es mucho más intenso. Córtalo por la mañana, siempre y cuando no esté húmedo, y ponlo a secar boca abajo.

Siembra y trasplante: El tomillo se siembra a finales de invierno y se trasplanta en primavera. Existen distintas variedades: tomillo común, tomillo rastrero, tomillo limón… Dicen que el más aromático es el silvestre, así que prueba a enraizar algún esqueje que puedas recoger durante tus salidas a la montaña.

Ubicación: Al tomillo le gusta el calor y el sol. Le gusta tanto, que es una planta que se adapta sin problemas a ubicaciones con una gran exposición solar.

Riego: Necesita riegos espaciados, e incluso pasar algo de sed. De todos modos, se establecerá más rápidamente si al principio del cultivo le aportamos riegos algo más frecuentes.

Cebollino

El aroma del cebollino es muy sutil y por ello suele añadirse al finalizar la cocción de los guisos o en la decoración de los platos. Sus flores son comestibles y quedan preciosas en las ensaladas.

Siembra y trasplante: El cebollino se siembra a finales de invierno y se trasplanta en primavera. Agradecerá un sustrato rico en nutrientes, por lo que es recomendable utilizar tierra nueva o abonar con estiércol o compost antes de trasplantar.

Ubicación: A pleno sol aunque no es tan exigente en horas de exposición solar como el romero o el tomillo. Puede crecer bien en espacios que solo reciben el sol de la mañana o de la tarde.

Riego: Agradece riegos frecuentes si se cultiva en macetas, y moderados si se trasplanta en el suelo. Las puntas de los tallos se secan si necesita agua, así que utiliza esta señal como nota mental para incrementar la frecuencia del riego conforme avance el verano. 

Salvia

La lista de propiedades culinarias y medicinales de la salvia es interminable. Puede utilizarse tanto fresca como seca y sus flores también son comestibles.

Siembra y trasplante: En primavera. Utiliza semilleros y espera unas 3 semanas a que germine. También puedes adquirir una maceta con la planta ya establecida. La variedad de salvia culinaria es la officinalis, aunque existen otras salvias ornamentales de espectacular floración.

Ubicación: Es una planta mediterránea, y por ello prefiere crecer en ubicaciones soleadas. No obstante, también se adapta a espacios con semisombra, o con pocas horas de sol directo.

Riego: es mucho más exigente que las plantas culinarias de las que hemos hablado anteriormente, y puede necesitar hasta 3 riegos semanales durante los meses más cálidos del año. Presta atención a sus hojas, ya que tienden a secarse si está pasando sed. 

Y tú, ¿qué plantas aromáticas y culinarias cultivas en casa? Si buscabas información sobre la albahaca, la menta o la hierbabuena, el perejil y el cilantro, pásate por nuestro artículo sobre 5 plantas aromáticas y refrescantes para tus platos de verano. ¡Te leemos en los comentarios!

Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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