Por fin llegó Julio, el mes en el que obtendremos los frutos del trabajo en el huerto y el jardín. Pero no hay que bajar la guardia: el riego, el abonado y el control de plagas merece toda nuestra atención.

El riego en Julio

Julio es uno de los meses más calurosos del año. Deberemos regar abundantemente, preferiblemente al amanecer o al atardecer. Es interesante dedicar un día a la semana a realizar un riego muy generoso, para que el sustrato quede bien empapado y las raíces sufran lo menos posible.
Si vuestras mangueras están a pleno sol, evitad utilizar los primeros litros de agua, que suelen estar muy calientes. Vertedlos en un cubo, que podréis utilizar al cabo de unas horas, o al día siguiente.

También es buen momento para plantearse la instalación de un sistema de riego por goteo si os vais a ir de vacaciones. En breve os contaremos paso a paso cómo hacerlo para que os dé tiempo a comprobar su correcto funcionamiento.

El abonado en julio

El abono es vital para la floración de las ornamentales y la fructificación de las hortícolas. Os lo contamos en nuestro último artículo y generó no pocas consultas en las redes sociales acerca de cada cuánto tiempo debíais abonar.
La respuesta es compleja, ya que cada  planta es distinta y es difícil generalizar. En plantas que actualmente están en flor como los geranios, rosales y hortensias, el abonado debería ser quincenal.
Pero el mejor consejo que os podemos dar es que leáis atentamente las indicaciones del producto que estéis utilizando. No es lo mismo si optáis por un abono líquido, que por un granulado, que se disuelve lentamente y puede durar más de esos quince días que os recomendamos. Eso sí: evitad un abono rico en nitrógeno (que puede provocar la aparición de nuevas plagas) y elegid uno especial para floración (con más fósforo y potasio en su fórmula).

El huerto también agradecerá un abonado regular en los tomates, pimientos, berenjenas, pepinos, calabacines y otras plantas de fruto. En este caso, la periodicidad variará en función de si cultiváis en el suelo o en macetas. En macetas es muy fácil perder nutrientes con el agua que se drena y acaba saliendo por los agujeros de abajo. Toda esa agua, “se lleva” parte de los nutrientes, lavando el sustrato. Por ello, lo que suelo hacer es dividir la dosis de abono y aplicarlo semanalmente. Me explico: si mi abono líquido indica que la dosis es un tapón diluido en 5 litros de agua cada quince días, lo que hago es aplicar medio tapón cada semana. De este modo, me aseguro de que recibirán los nutrientes que necesitan.

Estos son pequeños trucos que os animo a probar y a comentar en redes con nosotros. Nos encantará conocer vuestras experiencias al respecto.

Control de plagas

No hay nada más desesperante que observar como nuestras preciosas flores se llenan de pulgón o de mosca blanca, ¿verdad? Los insectos están en plena efervescencia reproductiva, y no nos queda otra que estar muy pendientes de que no afecten a nuestras plantas. Es recomendable prevenir a curar, y por ello os animamos a aplicar insecticidas preventivos antes de que sea tarde. Podéis optar por un insecticida polivalente para evitar pulgón, mosca blanca y cochinilla, o bien contra la polilla del geranio.

A riesgo de repetirnos, el mejor consejo vuelve a ser leer atentamente las instrucciones de aplicación de cada producto. La oferta que encontraréis en ManoMano es muy amplia, y algunos se aplican pulverizando las plantas, otros mezclados con el agua de riego, etc. La aplicación se repite normalmente cada quince días, ya que la mayoría de insecticidas son eficaces sobre los adultos pero no sobre los huevos que puedan haber depositado en el envés de las hojas.

 

Siembras de otoño

Que estemos disfrutando de la cosecha en el huerto no implica olvidarnos de iniciar algunas siembras. Por ejemplo, estamos a tiempo de preparar planteles de calabacín o de judía para sustituir algunas plantas agotadas o afectadas por alguna plaga. También de preparar semilleros de puerros, cebollas, espinacas, coles, canónigos y algunas aromáticas que cultivaremos en los meses venideros.
Si quieres trasplantar algo, hazlo preferentemente al atardecer para que tenga algunas horas para adaptarse antes de sufrir por el fuerte calor. Y sobre todo, riega generosamente para que no le falte la humedad necesaria. Si lo haces en macetas, prueba a mantenerlas algunos días a cubierto hasta que arraiguen.

 

Como véis, julio es un mes de mucho calor y trabajo en el jardín. Pero la satisfacción es máxima cuando disfrutas las floraciones o las cosechas del huerto. ¡A disfrutar!

 

Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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