Se acerca la primavera y muchas de nuestras plantas agradecerán un cambio de maceta. Otras, recién compradas para nuestros parterres o jardineras deben extraerse totalmente de la maceta en la que han crecido en el vivero para pasarlas a la tierra. En esta guía paso a paso te contamos cómo trasplantar correctamente.

Materiales necesarios para trasplantar

Sustratos y material de drenaje

Cada tipo de planta agradece un sustrato apropiado y es un error pensar que cualquier saco de tierra sirve para todas ellas.
Las plantas acidófilas, por ejemplo (azaleas, rodoendros, ericas, brezos y camelias) agradecen sustratos con pH inferiores a 7, que se comercializa como tierra de castaño o sustrato para acidófilas. Los cactus y crasas prefieren tierras sueltas y porosas, que drenen bien para evitar encharcamientos. El llamado sustrato universal es apto para un gran número de plantas, pero también encontramos diferencias entre las distintas marcas: algunas incorporan perlita (esas bolitas blancas que parecen porexpán), o abonos de liberación lenta (en forma de bolitas amarillentas).

La elección de uno u otro debería depender de nuestras circunstancias y del tipo de riego que recibirán las plantas. Por ejemplo, suelo utilizar sustratos con una gran capacidad de retención de agua en aquellas macetas de pequeño tamaño que van a estar expuestas al sol durante todo el día, ya que de lo contrario, tienden a secarse y a sufrir estrés hídrico. Para mis plantas de interior prefiero sustratos con mucho drenaje, que puedo modificar añadiendo más perlita. 

Extrae el cepellón con cuidado, sujetando la planta entre tus dedos y evitando que la tierra se desmorone con la palma de tu mano.

También podemos mejorar la tierra de nuestro jardín para que las plantas se encuentren más a gusto. Las tierras arcillosas se vuelven más sueltas añadiendo arena y materia orgánica, como el estiércol. Las arenosas se mejoran a base de ir añadiendo mucha materia orgánica, ya sea en forma de abonos de origen natural o con turba. 

Respecto a los materiales de drenaje, solemos utilizar arlita (bolitas de arcilla) o tierra volcánica. Con ellas se forma una pequeña capa en la base de la maceta (o incluso de los hoyos que cavamos en el jardín para determinadas especies como los bulbos) para evitar posibles encharcamientos de raíces.

Herramientas de jardinería 

Vamos a necesitar guantes de jardinería para proteger nuestras manos, una pala de mayor o menor tamaño (en función de si vamos a trasplantar a otra maceta o al suelo), un cubo o un balde, y una regadera. Para sembrar bulbos nos vendrá muy bien un plantador de bulbos, una herramienta que nos permite formar agujeros de manera sencilla gracias a su diseño. 

Cómo trasplantar paso a paso

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Observa las raíces de las plantas por si es necesario abrirlas un poco. En esta Tradescantia zebrina no era necesario, pues era un esqueje que clavé en sustrato cuando se desprendió al manipular a su planta madre.
  • Es recomendable regar o sumergir la maceta en un cubo o un balde con agua para poder extraer el cepellón sin problemas, y evitando que la tierra se desmorone. 
  • Si las raíces asoman por los agujeros de drenaje, podemos cortar el tiesto con unas tijeras o bien cortar las raíces. Si son muy finas, volverán a crecer sin problemas. 
  • Para extraer el cepellón, se sujeta la maceta boca abajo utilizando una mano para sostener el cuello de la planta. Con la otra mano, podemos hacer presión en las macetas de plástico para desmoldarlas como si fuera un flan. En macetas de terracota puede ser necesario darle unos golpecitos haciéndola girar sobre el suelo o incluso tirando del tallo o tronco de la planta hacia arriba si ya tiene un buen tamaño. Este es un proceso que agradecerá una máxima delicadeza por nuestra parte, pero en el que una pequeña parte de las raíces pueden romperse inevitablemente.
  • Intentaremos mantener la planta en la maceta hasta el momento de trasplantar al hoyo que prepararemos para ella. Lo formaremos ayudándonos de una pala o un trasplantador, e intentando que sea ligeramente mayor que el tamaño del cepellón. Si el trasplante se realiza a un jardín con una tierra dura y compactada, las plantas agradecerán un hoyo de buen tamaño que rellenaremos con un sustrato esponjoso que favorecerá un rápido crecimiento de las raíces
  • Ahora sí, llega el momento de extraer la planta de su maceta, lo que nos permitirá echar un vistazo a sus raíces. Si llevaba tiempo en la maceta, es probable que haya formado un amasijo de raíces espiralizadas, que dan vueltas sobre sí mismas adaptando la forma de la maceta. Si es así, es conveniente romper la memoria de estas raíces, sujetándolas con cuidado e intentando abrirlas para que dejen de tener esa forma en espiral. Puede que en este proceso nos dé algo de miedo, por temor a hacerles daño, pero en el futuro lo agradecerán. Aprovecharemos para retirar parte del sustrato antiguo que se desprenda e introduciremos el cepellón en la tierra que hemos preparado para que se convierta en su nuevo hogar.
  • Hasta ahora hemos procurado que la tierra del suelo o el sustrato de las macetas esté suelto y aireado. Pero en este momento debemos compactarlo ligeramente alrededor de las raíces para que queden totalmente rodeadas de tierra. Una bolsa de aire, un vacío al lado de una de ellas provocará que deje de crecer, por lo que añadiremos sustrato o tierra con cuidado y utilizaremos los dedos para asegurarnos de que efectivamente, las raíces quedan bajo tierra. 
  • La compactación que realizamos en este proceso debe ser firme pero suave a la vez. No es necesario apisonar la tierra porque ello les impediría respirar. Sé que dicho así parece algo contradictorio, pero si sois de los que presionáis la tierra de las macetas para poder añadir la máxima cantidad posible de ella, es probable que estéis cometiendo un error. 
  • Es muy importante que la capa superior de la tierra de la maceta original no quede cubierta de tierra tras el trasplante. La base del tallo o del tronco debe quedar siempre sobre la tierra, y no debajo de ella. Aunque hay algunas excepciones, evitaremos pudriciones y otros problemas si mantenemos la tierra al mismo nivel que tenía respecto a la maceta del vivero. 
  • A continuación, regaremos de manera abundante y generosa para que se empape bien tanto el cepellón de la planta como la tierra que está a su alrededor.

Trasplantar plantas de interior

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Presiona ligeramente alrededor de la planta para asentar la tierra. Riega abundantemente después de cualquier trasplante.

Acabo, como siempre, con un consejo de cosecha propia que os puede ser de utilidad: es probable que en alguna ocasión os parezca necesario trasplantar una planta de interior a una maceta de mayor tamaño. Suelo tomar esa decisión en base a dos observaciones:

  1. La aparición de raíces por los agujeros de drenaje de la maceta: sin duda, la maceta se ha quedado pequeña y necesita una de mayor tamaño. No es necesario que sea mucho más grande, bastará probablemente con el tamaño inmediatamente superior.
  2. La observación del estado de las raíces: después de un riego generoso y abundante, extraigo el cepellón con cuidado para observar el desarrollo de las raíces. A menudo es inferior al esperado, por lo que mi opción suele ser mantener la planta en la misma maceta. Mi espacio es limitado y si la planta está sana, prefiero dejarla como está. 

¿Y vosotros? ¿Qué consejos sobre trasplantes podéis compartir con los Manitas? Nos encantará leer vuestros comentarios en el blog y en las redes sociales. ¡Hasta la próxima!

Si te ha gustado este artículo te invitamos a leer Cómo combinar plantas de interior en una maceta y Cómo tratar las zarzas.

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Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

1 Comentario

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    María juana Reply

    Se puede plantar la Tradescantia zebrina unas ramas nada mas para que agarre.

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