El Aloe vera o sábila es una planta suculenta muy habitual en patios y balcones. Es fácil de cultivar en macetas o en el suelo, se adapta al cultivo en exterior e interior y además, requiere de muy pocos cuidados. Es ideal para principiantes y sus aplicaciones medicinales la hacen imprescindible en muchos hogares. 

Cómo cuidar un Aloe vera

Luz y temperatura

El Aloe Vera o Sábila es una planta a la que le gusta el sol y las temperaturas elevadas. Puede cultivarse tanto en exterior como en interior siempre que su ubicación sea soleada o muy luminosa. Por ello, puede ocupar sin problemas ese rincón del patio o de la terraza donde hay mucha luz pero pocas horas de sol directo.

Durante el verano, la intensidad del sol directo puede llegar a ser excesivo para ella. Presta atención al color de sus hojas, que nos lo indicarán adquiriendo tonos rojizos o amarronados. 

No le convienen pasar frío, por lo que en invierno es recomendable trasladarla al interior de tu hogar, especialmente en zonas con temperaturas muy bajas. 

Sustrato y trasplante

Como buena suculenta, el Aloe se adapta a casi cualquier tipo de suelo siempre que cuente con un buen drenaje. Si quieres incluirla en una zona de rocalla, añade una buena cantidad de piedras, roca volcánica o bolitas de arcilla para que sus raíces no se encharquen. 

Puede cultivarse sin problemas en macetas y jardineras de todo tipo, con sustrato especial para cactus o en un sustrato universal que podemos aligerar mezclando los mismos materiales que recomendábamos antes: piedras pequeñas, volcánicas o bolitas de arcilla. 

Es una planta que si se encuentra a gusto, crece hasta ocupar todo el espacio de la maceta, por lo que es recomendable utilizar una de buen tamaño para evitar tener que manipularla. Sus hojas poseen unos buenos pinchos que agradeceremos no tener que tocar muy a menudo.

Para trasplantarla con seguridad, acompaña las hojas hacia el centro de la planta y envuélvela en una toalla vieja o con papel de periódico. Ponla de lado y golpea la maceta para que sea más fácil extraerla. 

Aprovecha los trasplantes para retirar los hijuelos que tarde o temprano aparecerán alrededor de la base de la planta madre. Sepáralos cortando con un cuchillo de sierra lo más cerca posible de la madre y trasplántalos a macetas nuevas. Pero, ¡atención! no los riegues a continuación. Es muy importante esperar a que las heridas ocasionadas tanto a la planta madre como al hijo cicatricen antes de regar. Espera entre una semana y quince días, que aguantarán sin problemas.

Intenta extraer los hijuelos cuando tengan entre 15 y 20 cms. Corta hacia abajo con el cuchillo y tira de la planta hijo lentamente, para extraerla con el mayor cantidad de raíces posible. Si no tenías previsto trasplantar a la madre, puedes extraerla de la maceta para realizar esta operación y volver a introducirla al acabar. Es una planta muy dura y rústica, no le pasará nada.

Riego

El Aloe vera necesita poca agua y de hecho, el exceso de riego es su peor enemigo. El sustrato puede secarse totalmente entre riegos, y la planta aguanta durante bastante tiempo sin nada de agua. Si os parece que ya le toca pero sus hojas siguen tersas y gruesas, esperad un poco más. Observad las puntas, que se secan enseguida cuando pasan sed.

Podríamos ser más precisos y recomendar riegos quincenales durante primavera y verano para alargarlo hasta 1 mes llegado el invierno. Pero las condiciones de cultivo pueden variar tanto en función de su exposición solar, el calor de pleno verano, el tamaño de la planta y de la maceta, que nuestro mejor consejo es que aprendáis a observarla.

Cultivadla a cubierto en zonas excesivamente lluviosas o si observáis que sus hojas se ponen blandas o amarillean: son síntomas claros de exceso de riego

Abonado

No es una planta que necesite una gran cantidad de abono, y puede crecer bien sin él durante mucho. De todos modos, le vendrá bien un abonado a principios de primavera y otro a mediados de otoño, antes de la llegada de los primeros fríos. Utilizad un abono para cactus y suculentas, o bien uno para plantas verdes o de interior

Propiedades medicinales del Aloe vera

Además de ser una planta bonita, el aloe se cultiva por sus numerosas propiedades medicinales. Considerada una planta milagrosa por ello, vamos a destacar especialmente sus beneficios de uso tópico, que conseguiremos utilizando su pulpa.

  • Curar quemaduras – La pulpa de la sábila o Aloe vera extendida sobre quemaduras de primer grado calma rápidamente el dolor y reduce la hinchazón y la aparición de posibles ampollas. Es muy útil para tratar las típicas quemaduras que se suelen producir en la cocina, así como para las solares. ¡Mano de santo!
  • Curar pequeñas heridas – Cortes, raspones y pequeñas heridas cicatrizan rápidamente si después de desinfectarlas apropiadamente, extendemos pulpa de aloe vera encima. 
  • Aliviar picaduras de mosquitos y otros insectos – La hinchazón y el dolor bajará rápidamente después de aplicar aloe sobre la picadura.
  • Eliminar manchas cutáneas – Las manchas que pueden aparecer en la cara por el sol, durante el embarazo o por la edad, se aclaran considerablemente y pueden llegar a desaparecer aplicando pulpa de Aloe vera a diario.
  • Regenerar grietas en pies secos – Prueba a aplicar un trozo de pulpa de aloe vera sobre las dolorosas grietas que pueden formarse en los pies y déjala durante toda la noche. Notarás la grieta mucho más hidratada y menos dolorosa el día siguiente.

Aunque no es lo más habitual, se han descrito alergias provocadas por la utilización de pulpa de Aloe vera directamente sobre la piel. Si no lo has utilizado nunca con anterioridad, haz una prueba en una pequeña parte de tu cuerpo antes de usarlo.

Cómo cortar el Aloe vera para utilizarlo sobre la piel

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Cortad únicamente la parte de hoja que necesitéis. Puede guardarse durante unos días dentro de la nevera.
  1. Elige una hoja lo más cercana a la base de la planta. Serán las más grandes y gruesas, con una gran cantidad de gel en su interior.
  2. No es necesario cortar toda la hoja, corta únicamente la porción que necesites utilizar. La herida formada en la planta cicatriza en pocos días y no afecta a la planta. Podrás volver a cortar otra porción de la misma hoja cuando vuelvas a necesitarla.
  3. Una vez cortada, corta longitudinalmente los lados de la hoja, para eliminar la zona con pinchos.
  4. Elimina la parte superior de la hoja para acceder a la pulpa. Si la dejas tal cual, podrás manipularla sobre la herida o la quemadura con facilidad.
  5. La textura de la pulpa es viscosa, por lo que puede ser bastante resbaladiza. Si quieres aplicarla sobre una herida y mantenerla durante un buen rato (o una noche) sobre ella, no elimines la piel del otro lado de la hoja. Te ayudará a mantenerla sobre la piel cubriéndola con una gasa y esparadrapo.

¿Y tú? ¿Qué otros usos le das al Aloe vera? Nos encantará leer tus comentarios y seguir aprendiendo de esta maravillosa planta.

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Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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