La Pilea peperomioides es el mejor ejemplo de cómo una planta puede llegar a nuestras vidas a través de las redes sociales. Ya sea en perfiles de jardinería o decoración, muchos la hemos descubierto y deseado hasta conseguir un ejemplar.
Vamos a conocer las necesidades y cuidados de las pileas para que disfrutes de ella al máximo.


Origen de la pilea

Originaria de China, llegó a Europa a través de un misionero escandinavo que sin duda, debía ser un amante de las plantas. Conocida como “la planta del dinero china”, resulta muy fácil de cuidar y mantener como planta de interior.
Se desarrolla rápidamente durante la primavera y el verano, para estancar su crecimiento durante el otoño y el invierno.

Ubicación

Las pileas se adaptan perfectamente a espacios luminosos sin sol directo. No les pasa nada si reciben algo de sol directo a primera hora de la mañana, pero es mejor intentar que la luz les llegue de manera tamizada.

La falta de luz provoca un crecimiento alargado, y una inclinación hacia las ventanas y balcones que se puede corregir girando ligeramente la maceta. Sobre este tipo de práctica (la de rotar ligeramente la maceta para que la planta se enderece), existen opiniones de todo tipo: hay quien afirma que las plantas se estresan, y quien la defiende fervientemente. Creo que lo mejor es intentar cambiarlas de lugar por uno más luminoso, ya que existen otras plantas que se adaptan bien a lugares poco iluminados.

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Riego

El riego variará en función de la temporada del año. En invierno basta con un riego semanal, mientras que en verano puede necesitar agua hasta 3 veces por semana. Las macetas de terracota tienden a absorber parte del agua de riego, por lo que podría ser conveniente ajustar la periodicidad.

Como siempre, lo mejor es dejar que la tierra se seque entre riegos y aprender a observar la planta: si necesita riego, veremos sus hojas algo caídas.

En cambio, si empiezan a tomar coloración amarillenta o oscura, con bordes negros, es un claro síntoma de exceso de riego. Toca el sustrato para comprobar su grado de humedad, y si está encharcado, saca la planta de la maceta y envuelve la tierra en papel de periódico para que absorba parte del exceso de humedad.

Antes de volver a colocarla en la maceta, añade en la base un material que permita un buen drenaje, como piedras volcánicas o arlita (arcilla expandida).

Abono y limpieza de las hojas de la Pilea

En general, las pileas necesitan un abono para plantas verdes o de interior una vez al mes. Resulta muy práctico utilizar uno en formato líquido que podemos aplicar a otras plantas de interior, aunque también los hay en formato sólido que se distribuyen sobre el sustrato y se van disolviendo con el agua de riego.

Las hojas pueden limpiarse con un paño suave, ligeramente humedecido. Evita mojarlas al regar, o hazlo esporádicamente con la finalidad de lavarlas. Regar por costumbre sobre las hojas de las plantas puede aparecer la aparición de hongos.

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Trasplante

Las pileas son plantas muy apreciadas por su tamaño “pequeño”, aunque agradecerán un trasplante anual. Elige una maceta de un diámetro ligeramente superior, aunque también puedes mantenerla en la misma maceta donde la compraste. En este caso, añade sustrato nuevo y renueva sus raíces. Bastará con sacarla de la maceta, ablandar el sustrato con las manos para que desprenda y cortar una tercera parte de las mismas. En la parte aérea deberíamos proceder del mismo modo, por lo que sería el momento ideal para realizar esquejes o separar las pequeñas plantas bebé que habrán crecido a su alrededor.

Propagación de la Pilea

La pilea es una planta muy agradecida, formando hijuelos con facilidad. Normalmente los verás aparecer cerca de la planta madre, a la que se mantienen unidos bajo tierra. Pero en algunos casos, los hijuelos se desarrollan pegados al tronco central. Todo depende de la planta.

Para separarlos, lo mejor es apartar ligeramente el sustrato y buscar el punto donde se unen. Es ahí (cerca de la planta madre), donde podemos realizar un corte limpio con unas tijeras de jardín o un cuchillo afilado.

Estos esquejes enraízan fácimente directamente en la tierra si ya tienen algunas raíces. De no ser así, lo mejor es ponerlos en agua. Las raíces aparecerán en un par de semanas y podremos trasplantarlos cuando tengan un buen tamaño.

La mejor época para esquejarlas es en primavera, aunque he obtenido buenos resultados también en verano.

Las pileas son plantas muy decorativas, fáciles de mantener y reproducir. Y además, suelen despertar interés en las plantas de interior, por lo que no es raro que acabes ampliando tu colección.

¿Qué tal van tus pileas? ¿Nos lo cuentas en los comentarios?

Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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