Los fitosanitarios son todos aquellos productos que sirven para prevenir y curar las enfermedades de las plantas. Sabemos que es un tema que os preocupa, y por ello queremos ofreceros algunos consejos para utilizarlos.

¿Qué problema tienen tus plantas?

Para saber qué fitosanitario elegir, lo primero sería identificar el problema que tienen tus plantas. Estos son los más habituales:

  • Insectos – Mordisquean o agujerean hojas, tallos y frutos pudiendo causar graves daños e incluso la muerte de la planta. Suelen esconderse en el envés de las hojas, por lo que es relativamente fácil detectarlos. Para eliminarlos o prevenirlos, necesitas un insecticida.
  • Hongos – Se instalan sobre las plantas, de las que se alimentan. El primer aviso sobre su aparición son manchas y decoloraciones sobre las hojas y tallos. Para tratarlos, necesitas un fungicida.
  • Carencias o exceso de nutrientes – Se detectan sobretodo al notar cambios en el color de las hojas, que tienden a palidecer o amarillear. Para solucionarlo, necesitarás un abono o un corrector de carencias.
  • Exceso o falta de riego o de exposición solar. Si no has encontrado bichitos, manchas y las hojas tienen buen color, piensa si puede ser que necesiten más o menos riego, o más o menos luz.

Insistimos sobre este punto: es necesario identificar el problema. De nada sirve aplicar un insecticida sobre una planta que lo que tiene son hongos, o al revés.

Efectos de la podredumbre apical sobre tomates. Lo produce una insuficiencia de calcio que la planta necesita para formar los tomates.

El botiquín de fitosanitarios básico

Supongamos que hemos descartado un exceso o falta de riego, que la planta está recibiendo la luz que necesita y que la abonamos con regularidad. En tal caso, nos bastaría con un insecticida y un fungicida aparte de algunos productos específicos que comentaremos más adelante.

Debes saber que la mayoría de estos productos cumplen una función tanto preventiva como curativa. Y que siempre, siempre, es mejor intentar prevenir que curar. Pongamos un ejemplo, ahora que estamos en verano y podemos sufrir de lluvias torrenciales en algunas zonas. Esta, es una situación perfecta para la aparición de hongos porque se dan las dos condiciones que necesitan para desarrollarse: calor y humedad.

Tras las lluvias, sería conveniente aplicar un fungicida a nuestras plantas, de forma preventiva. De este modo, impediríamos que las esporas de los hongos encontraran un medio apto donde instalarse.

Lo mismo ocurre con los insecticidas. ¿Os habéis fijado que en las instrucciones suele recomendar repetir la aplicación al cabo de unos días? Esto es porque muchos de ellos actúan sobre los insectos adultos, pero no sobre los huevos que pueden haber depositado en las plantas. Estos, eclosionarán al cabo de unos días, dando lugar a una nueva generación que seguirá causando problemas.

Os decíamos antes que aparte de los fungicidas e insecticidas, había otros productos específicos que podrían ser básicos también en nuestro botiquín:

  • Un molusquicida, o lo que es lo mismo, un producto contra caracoles y babosas. Un fijo en cualquier botiquín de los que tenéis huerto o un jardín. No suelen aparecer en terrazas o balcones a no ser que vengan de regalo en alguna planta.
  • Si tienes geranios, te recomendamos tener a mano un insecticida específico contra las larvas de la mariposa que suele atacarles. Es una plaga muy específica (también llamada taladro del geranio) que solo ataca a esta planta, y por ello debemos estar preparados si queremos que sigan luciendo sanas y vistosas.
  • Un corrector de clorosis férrica, una falta de hierro que se da en hortensias, camelias, gardenias e hibiscus entre otras. Las hojas empiezan a amarillear, luego a arrugarse hasta que caen.
  • Abono rico en calcio para tus tomateras, especialmente si ya has sufrido de podredumbre apical como la que te mostramos en la foto.

¿Cómo aplicar los fitosanitarios?

La mayoría de productos se presentan en polvo para diluir o directamente, en formato líquido. Para aplicarlos, necesitarás un pulverizador o sulfatador ya que de otro modo será complicado repartirlo de manera uniforme sobre hojas y tallos.

Si tienes unas pocas plantas en casa, bastará con uno pequeño, como el de los productos de limpieza. Pero te recomendamos encarecidamente que intentes hacerte con uno de presión previa (los hay de 2, 5, 8 y 16 litros). Resultan muy cómodos porque accionando el émbolo conseguirás que el líquido tenga suficiente presión para salir sin tener que estar accionando el difusor continuamente. Normalmente, la boquilla es regulable, con lo que puedes formar pequeñas gotas que se dispersaran finamente sobre las plantas.

Los pulverizadores de mayor tamaño cuentan además con una lanza, que te evitará tener que agacharte o tocar las plantas. Esto es interesante no solo por la comodidad que te ofrece, sino para alejarte el máximo posible del producto que estás aplicando. Algunos de ellos pueden ocasionar problemas respiratorios, por lo que te recomendamos leer atentamente las instrucciones del fabricante. No queremos asustarte, simplemente advertirte que tomes las precauciones necesarias para aplicarlos con total seguridad.

Acabamos con un par de recomendaciones más: intenta aplicar los fitosanitarios a primera o última hora del día, cuando el sol no incide directamente sobre las plantas. Será mucho más efectivo y conveniente sobretodo en los productos ecológicos. La mayoría de ellos son fotosensibles: pierden efectividad bajo los rayos del sol.
Al finalizar la aplicación, elimina la presión interior del pulverizador accionando la válvula: alargarás su vida útil.

Esperamos que estos consejos os sean de ayuda y aclaren algunas de las dudas que nos habéis hecho llegar en redes sociales. ¡A disfrutar de las plantas!

Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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