Aprender a regar las plantas es algo que preocupa (y mucho) a la mayoría de los que empiezan a cuidar de su huerto o su jardín.
Cada planta puede necesitar una cantidad de agua distinta a la de al lado y, además, variará en función de si estamos en verano o en invierno. También influye la capacidad de retención de humedad de la tierra o el sustrato, así como el tamaño de la maceta o jardinera.
Esperamos que estos consejos os sean de ayuda y que el momento del riego sea una actividad realmente relajante.

Cómo empezar a regar las plantas

Hasta que no nos acostumbremos a la capacidad de retención de agua de nuestro sustrato, lo mejor es empezar a regar con una regadera de las de toda la vida. O con una manguera que disponga de una pistola de riego regulable.

Regad poco a poco:

Primero una planta, luego otra y, finalmente, de regreso a la primera. De este modo, el agua se irá filtrando en el sustrato y lo hidratará bien.

En macetas:

Dejaremos de regar cuando veamos que sale agua por los agujeros de drenaje y si es en tierra, en función de la cantidad que creamos necesaria para el momento del año en que nos encontramos.

Algunos consejos de riego

  • Toda el agua que salga por los agujeros de drenaje es agua sobrante que se lleva parte de los nutrientes. Encontrar el punto justo de agua que necesita cada una de ellas nos ayudará a evitar esta pérdida, y por tanto, ahorraremos no sólo en agua, sino el dinero que nos cuesta el abono que tendremos que reponer.
  • Regaremos sobre la tierra, no sobre la planta. Debemos evitar regar las hojas de las plantas por norma, ya que podemos ocasionar (involuntariamente) la aparición de hongos.
    Por el mismo motivo no regaremos al pie del tallo principal directamente, sino a unos centímetros, sobre el sustrato.
  • No reguéis a mucha altura del sustrato ya que la fuerza del impacto del agua puede descalzar las plantas recién trasplantadas que todavía no han arraigado bien.
  • Una planta recién trasplantada no necesita la misma cantidad de riego que una planta adulta. Hay que ir incrementando la cantidad de forma proporcional a su crecimiento y también en función de la meteorología.
  • No dejéis que el sustrato se seque por completo antes de volver a regar. Por el aspecto de la capa superior puede parecer que está seco, pero debemos asegurarnos.
  • Comprobadlo introduciendo vuestro dedo índice en la tierra para comprobar el grado de humedad. El aspecto de la capa superior de la tierra nos engaña a menudo, ya que suele secarse rápidamente por el calor o la exposición al sol.
  • Recordad que en este grado de humedad puede influir el tipo de sustrato que estamos utilizando y su capacidad de retención de agua, el tamaño del contenedor, y la estación del año en que nos encontramos.
  • Cuando el sustrato está seco, tiende a separarse de los alrededores de las macetas, y podemos creer que hemos regado correctamente porque lo hemos hecho poco a poco y hemos parado cuando ha salido agua por abajo. Pero puede que no sea así, ya que el agua busca siempre el camino más fácil y el espacio entre el sustrato compactado y las paredes de la maceta lo es.
  • El mejor consejo respecto al riego es aprender a observar las plantas, para que el aspecto de las hojas es determinante para saber si necesitan más riego. Ante el riesgo de regarlas más de la cuenta, el mejor consejo es ser precavido y regar poco. Si necesitan más agua, sus hojas nos lo pedirán.
  • El agua de lluvia es fantástica para regar. Y además, ¡es gratis! Si dispones de espacio, te recomendamos hacerte con algunos depósitos para aprovechar la que se pierde por los bajantes y así disponer de ella para tu huerto o tu jardín.
    En este artículo tienes algunos trucos sobre cómo recuperar el agua de lluvia.

¿Qué momento del día es mejor para regar?

Por experiencia os diré que aquel que te permita hacerlo sin prisas. Suele ser un momento muy relajante, que os permitirá controlar el estado de las plantas, descubrir las primeras flores y frutos, y el estado de vuestro jardín.

Pero en invierno se recomienda regar a primera hora de la mañana, cuando la temperatura ambiente tiende a subir unos grados durante el día. Si no nos resulta posible por nuestros horarios, valoradlo en función del riesgo de heladas que puede haber en vuestra zona por la noche.

En verano, quizás tendremos que regar un par de veces al día: a primera hora de la mañana y al atardecer, o sólo una, preferiblemente al atardecer. Durante el día, las hojas transpiran y sufren pérdida de agua por acción de los rayos del sol que evitaremos al regar por la noche.

Esperamos que estos consejos de riego os resulten útiles. ¿Conoces algún truco más que puedas compartir con nosotros? Nos encantará leer tus comentarios.

Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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