Los árboles frutales suelen padecer distintos problemas durante la primavera y el verano, que desaparecen (aparentemente) durante los meses de invierno. Pero realmente no es así: muchas plagas pasan el invierno en forma de huevos o larvas, escondidos en los recovecos del tronco, esperando la llegada de la primavera para eclosionar.

Por qué es importante realizar tratamientos preventivos en invierno

De entrada, porque resulta mucho más fácil poder llegar a todas las grietas y recovecos del tronco en aquellas variedades de hoja caduca, que en esta época del año han perdido todas sus hojas. Esto nos facilitará enormemente la aplicación de los productos.

El árbol se encuentra ahora en parada invernal, y va a mantenerse de este modo hasta la llegada de la primavera, cuando las yemas empezarán a hincharse y a emitir las primeras hojas.

Y lo más importante: la abundancia de la cosecha es directamente proporcional al estado de salud de nuestro árbol. Un árbol afectado por plagas u hongos es un árbol débil, que se desarrollará menos y dará frutos de menor calidad.

¿Qué tratamientos podemos aplicar durante el invierno?

Lo habitual es aplicar productos fungicidas (que les protege ante la aparición de hongos) e insecticidas (para conseguir el mismo efecto ante las plagas).

Si ya hace tiempo que tenéis ese árbol en vuestro jardín, repasad mentalmente qué problemas han sufrido en el pasado. Os servirá para hacer hincapié en uno o en los dos productos, que aplicaremos hasta 3 veces durante los meses más fríos de año.

Este tratamiento está especialmente recomendado para frutales de hueso como los ciruelos, cerezos y melocotoneros así como para los de pepita (manzanos y perales).

Cómo y cuándo aplicar los tratamientos de invierno

Lo habitual es realizar 3 aplicaciones durante el invierno, una cada 30 días aproximadamente.

Se recomienda realizar la primera antes de la caída de todas las hojas y la última antes de la brotación de las primeras yemas. Si aprovecháis la parada invernal para podar alguno de vuestros frutales, intentad que una de las aplicaciones sea al finalizar la misma. De este modo, todas las pequeñas heridas que le habremos causado a nuestro árbol, quedarán protegidas ante los hongos.

Para aplicar los productos, os recomiendo encarecidamente una mochila con una buena capacidad y una lanza que os permita alcanzar las ramas más altas.
Una mochila de calidad es una muy buena inversión, porque la utilizaremos durante todo el año en el huerto y el jardín. La lanza se puede bloquear para poder aplicar el producto de manera continuada y basta con aplicar algo de presión previa de manera muy sencilla. Aparte,  es fácil encontrar recambios si se rompe o extraviáis alguna pieza.

También es importante consultar la previsión meterológica para evitar que la lluvia lave los productos de nuestros árboles. Ello nos obligaría a repetir la aplicación de los productos. También es conveniente evitar el viento, que dificultaría la operación y las bajas temperaturas (por debajo de 5ºC)

Regulad la boquilla del pulverizador de manera que obtengáis una gota muy pequeña y uniforme. Esto os permitirá abarcar una mayor superficie, lo que mejora la eficacia del tratamiento. Empezad por la parte superior de la copa e id bajando poco a poco, de modo que acabéis cubriendo toda la superfície de ramas y tronco. Prestad especial atención a los recovecos, y mojad sin problemas las yemas siempre que no estén empezando a brotar.

Eso sí, evitad goteos innecesarios, que puedan llegar a afectar a los hongos presentes en el suelo y que son beneficiosos para la vida de nuestros árboles.

Proteged vuestras vías respiratorias con una mascarilla y los ojos con unas gafas. Incluso los productos aceptados en agricultura ecológica pueden resultar irritantes así que sobretodo prevención.

¿Qué productos podemos utilizar?

Lo habitual es utilizar 3 productos, que podemos mezclar y aplicar a la vez:

Un fungicida: caldo bordelés, oxiclouro de cobre o óxido de cobre.

Un insecticida: especial para cochinilla, araña roja o pulgón o bien un sistémico de amplio espectro.

Un aceite mineral o bien jabón potásico. Ambos permitirán una mayor adherencia de los otros dos fitosanitarios, y a la vez tienen una gran capacidad insecticida.

Esperamos que esta información os sea de ayuda y que la próxima primavera vuestros frutales estén mucho más sanos y productivos. 

Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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