El mimbre, el bambú y el ratán son materiales de origen natural que por sus características, se utilizan para confeccionar todo tipo de enseres: cestos, muebles, sombreros, y antiguamente, incluso maletas. Es probable que tengas alguno en casa, así que aprenderemos cómo limpiarlos y mantenerlos en perfecto estado.

Materiales naturales en casa y el jardín

Aunque el mimbre, el bambú y el ratán son algunos de los materiales más habituales, no puedo evitar mencionar la enea (esa fibra que se trenza para formar el asiento de las sillas de madera) y añadir también a esta lista el junco de agua. Con ya él se fabrican la mayoría de las cestas que muchos utilizamos como cubre-macetas y que actualmente están tan de moda en decoración. 

Dicho esto, debemos saber que podemos limpiar el mimbre y el resto de fibras con agua, siempre que se evite mojarlos en exceso, como pasaría si las ponemos debajo de un grifo o utilizando una manguera en los muebles de jardín. Evita mantenerlos en exterior durante los meses más lluviosos, ya que el agua puede provocar la aparición de hongos.

El mejor consejo para que luzcan en buen estado es realizar un buen mantenimiento semanal o mensual de cubre-macetas, cestas, cajas o muebles de jardín fabricados en estos materiales para evitar que la suciedad de acumule en los recovecos que forma el trenzado. 

Limpieza y mantenimiento semanal

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Hace poco recuperé este antiguo porta-macetas del trastero. El primer paso en la limpieza del mimbre suele ser con un aspirador, que eliminará gran parte de la suciedad.

Si dispones de una aspiradora, no dudes en utilizarla porque absorberá la mayoría del polvo que se posa sobre ellos. Evitando su acumulación, el objeto se mantendrá en buen estado durante mucho más tiempo.

Si no puedes pasarle un aspirador, utiliza un paño de un material que no suelte hilos que podrían enredarse o engancharse en las fibras. Puede estar seco o humedecido en agua. Escúrrelo bien antes de utilizarlo.

Limpiar manchas en mimbre, bambú y ratán

En el supuesto de que alguno de estos enseres se manche, evita utilizar lejía, que reservaremos únicamente si aparecen manchas oscuras.
Estos son algunos de los métodos más habituales que puedes utilizar. Te los enumeramos de menor a mayor agresividad para con las fibras:

1) Agua y sal

Elimina primero el polvo con la aspiradora o con un paño húmedo. A continuación, disuelve un par de cucharadas de sal gruesa en 1 litro de agua caliente. Humedece un paño y frota las manchas hasta eliminarlas. 
Deja secar al aire libre, evitando que le toque el sol. 

2) Agua y detergente

Utiliza agua caliente y añade un chorrito de detergente neutro. Si la mancha es muy superficial o reciente, recoge algunas burbujas de jabón con la mano húmeda y deposítalas sobre la mancha. Frota a continuación con un paño.

Si la mancha se resiste, humedece el paño en el agua jabonosa y frota la mancha. Enjuágalo para retirar restos de jabón y deja secar al aire libre, evitando que le toque el sol.

3) Agua, detergente y amoníaco

Para manchas difíciles, prueba a añadir un chorro de amoníaco a la mezcla mencionada anteriormente. Humedece el paño, deposítalo sobre la mancha y frota insistentemente. Puedes ayudarte con un cepillo de dientes si la trama de la fibra dificulta la penetración de los productos de limpieza. Sigue siempre la veta del trenzado para que la suciedad se desprenda.

Enjuaga y deja secar al aire libre, evitando que le toque el sol. 

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4) Limpiadoras de vapor

Las limpiadoras de vapor son ideales para limpiar mimbre, ratán o ratán en profundidad. No acerques mucho la boquilla si el utensilio que quieres limpiar es delicado, como podría ser, por ejemplo, un sombrero. 

Pulveriza agua jabonosa (o con un poco de amoníaco) sobre lo que tengas que limpiar, déjalo actuar durante unos segundos y a continuación, aplica el vapor.
Deja que se seque bien antes de volver a utilizarlo o colocarlo en su lugar.

Eliminar manchas de moho en bambú, mimbre y ratán

Los hongos o el moho pueden aparecer sobre estas fibras naturales, formando manchas más o menos circulares de color pardo o negruzco. Para eliminarlas, utilizaremos agua caliente y lejía, que matará el hongo y lo eliminará de la fibra.

Prepara una mezcla de agua y lejía al 50%, moja un paño y frota sobre las manchas hasta eliminarlas
Si los hongos empiezan a formarse y son como pequeños puntitos oscuros, puedes utilizar menos cantidad de lejía porque se eliminan rápidamente.

Enjuaga bien y deja secar al aire libre, preferentemente a la sombra.

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Si alguna de las fibras se desprenden como ocurre con el asa de esta cesta, puedes pegarlas utilizando cola blanca de madera.

Acabo con un par de truquillos más que seguramente os pueden ser de utilidad: para devolver el brillo a cestas, sillas y mobiliario de mimbre, puedes utilizar un spray de los de limpiar muebles. Deja que se seque un poco, y frota a continuación. Sus ceras le devolverán el brillo perdido.

La mayoría de cubremacetas vienen forrados con plástico precisamente para evitar que se humedezcan y aparezcan hongos. Si no lo lleva, utiliza una bolsa de plástico para proteger la base y los laterales. Puedes sujetarla a la fibra cosiéndola, para que no se mueva cuando retires la maceta de la planta para regar. Si únicamente quieres proteger la base de cualquier exceso de humedad, recicla una bandeja de plástico del súper, un bote plástico o parte de un brick, colocándolo en el fondo. Tus cubre-macetas te lo agradecerán.

¿Y tú? ¿Qué trucos de limpieza y mantenimiento puedes compartir con los Manitas? Nos gustará leer tus comentarios.

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Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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