Germinados, brotes, microgreens, superalimentos… de un tiempo a esta parte existe un mayor interés en una alimentación sana, llena de vitaminas, minerales y antioxidantes.
Preparar germinados de semillas en casa no es solo muy sencillo, sino que no requiere de utensilios raros o caros. Te contamos cómo hacerlos.

Qué variedades de semillas utilizar para preparar germinados

Legumbres: alubias, garbanzos, guisantes, lentejas y soja.

Cereales: arroz, avena, cebada, espelta, trigo.

Semillas: ajo, alfalfa, berro, brócoli, cebolla, col, fenogreco, kale, mostaza, puerro, quinoa, sésamo.

Cada tipo de semilla requiere un tiempo determinado de remojo inicial que es conveniente conocer y respetar para germinarlas con éxito. Algunas de ellas pueden pudrirse si las mantenemos en remojo más tiempo de la cuenta, y en otras, por su cubierta mucilaginosa (berro, lino, mostaza, rúcula), pueden aparecer hongos.

Recomendamos utilizar semillas comercializadas específicamente para preparar germinados, o en su defecto, procedentes de la agricultura ecológica. Las semillas que se utilizan para sembrar las plantas y cultivarlas después en un huerto pueden haber sido tratadas químicamente para alargar su caducidad. 

Preparar germinados en bandejas de germinación o en botes de cristal

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La rejilla de las bandejas de germinación permite el crecimiento de las raíces y disponen de una tapa para mantener la humedad

Para preparar germinados se suele utilizar un bote de cristal o una bandeja de germinación. De hecho, el uso de un método u otro depende siempre del tipo de semilla que queremos germinar.

Las semillas mucilaginosas que citábamos anteriormente, prefieren estar extendidas y ligeramente húmedas mientras que el resto admiten la germinación en tarro. 

Las bandejas de germinación cuentan con una rejilla que las mantiene separadas del agua, mientras que el proceso en tarro requiere de un remojo previo y varios enjuagues y escurridos para provocar la germinación.

Cómo hacer germinados paso a paso

Paso 1: Lavar bien las semillas

Con este paso eliminaremos cualquier resto de polvo. No utilices mucha cantidad: las semillas son pequeñas, pero los brotes pueden ser hasta 10 veces más grandes. Empieza con una cucharada de semillas como medida, que podrás incrementar más adelante, en función de tus necesidades.

Paso 2: Poner las semillas a remojo

Si vas a germinar distintos tipos de semillas, ponlas a remojo por separado. Utiliza un vaso si posteriormente las colocarás en una bandeja, o el mismo frasco de vidrio en el que realizarás todo el procerso.

Estos son los tiempos de remojo aconsejados de algunas variedades:

SemillaHoras en remojo Germinación (en días)
Alfalfa64
Berro(no es necesario)4
Col67
Fenogreco122
Lenteja123
Mostaza65
Rábano84
Soja (Judía Mungo)83
Quinoa44

Paso 3: Escurre las semillas

Si estás germinando en frascos, escurre toda el agua a través de la gasa o la tela que la cubre. Si utilizas un germinador, llénalo de agua hasta la marca y deposita las semillas sobre la rejilla.

Paso 4: Mantén húmedas las semillas

Este proceso se realiza para garantizar que las semillas tienen la humedad necesaria para germinar. Si usas el frasco, llénalo de agua hasta la mitad y remueve para que todas las semillas se mojen. Tápalo y escúrrelas poniendo el frasco boca abajo y mantenlo en esta posición hasta que empiecen a germinar. Este proceso debe repetirse cada 8 u 12 horas para mantener la humedad necesaria que favorezca la germinación.

Si utilizas una bandeja germinadora, asegúrate de que el agua se mantiene al nivel de la marca y tápalas para que las semillas dispongan de la humedad necesaria.

Paso 5: Empieza la germinación

Cada semilla necesita un tiempo mínimo para iniciar su germinación y por ello es importante repetir el proceso de remojo y drenaje del agua si estás utilizando el método del frasco. En la bandeja germinadora, cambia el agua a diario y destápala cuando los brotes alcancen una determinada altura.

Hasta la germinación de las semillas, podemos mantenerlas en cualquier lugar de la casa, aunque sea a oscuras. Pero cuando aparecen los primeros brotes, es conveniente que reciban luz para que puedan empezar a realizar la fotosíntesis: serán mucho más nutritivas.

Ten en cuenta que la temperatura también acelera o ralentiza la germinación: con calor suele ser mucho más rápida que si hace frío.

Paso 6: Cosecha de brotes para su consumo

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Retira los restos de las semillas si no se desprenden por sí solos: el sabor y su conservación mejoran en algunos germinados

La mayoría de semillas germinadas se consumen en su totalidad: brote, semilla y raíz. En algunas variedades (como la soja), el sabor y la conservación mejoran si retiramos los restos de la semilla. Para ello, puedes poner los brotes en remojo, removerlos ligeramente y retirar las cascarillas que por su peso, tienden a flotar.

Cómo conservar los brotes

Para conservar los brotes germinados, es importante eliminar la humedad de los mismos, secándolos sobre un paño limpio y guardándolos en un recipiente hermético. Si los has cultivado en bandejas, puedes tirar de ellos para que salgan las raíces o cortarlos a ras de bandeja para su consumo inmediato.

Te aconsejamos experimentar con las distintas variedades, sus tiempos de germinación y su sabor para determinar en qué momento te gustan más.

Mantén la higiene en todo el proceso

La limpieza y la higiene deben ser constantes durante todo el proceso de germinación. La humedad que se necesita para germinar las semillas puede ser aprovechada por algunas bacterias para empezar a desarrollarse, y este es el motivo por el que no se recomienda el consumo de brotes a las embarazadas, personas mayores o con un sistema inmune débil.

Esteriliza los utensilios que vayas a utilizar para germinar las semillas. Ante cualquier duda sobre una posible contaminación, desecha los brotes o consúmelos salteados.

Como siempre, acabo este artículo con un par de consejos basados en mi experiencia personal. El primero: prueba germinados de distintas plantas, aunque a priori, no te gusten. Su sabor no es exactamente igual al de la planta adulta, y puedes tener agradables sorpresas. Los rábanos no me entusiasman especialmente pero sus brotes sí.

Hacer germinados es una estupenda manera de dar salida a “restos” de semillas que podemos tener en la despensa. Si tienes muy por mano las medidas necesarias para preparar determinadas recetas, seguro que en más de una ocasión te queda una pequeña cantidad en el bote con la que no puedes cocinar nada. A mi me ocurre a menudo con la quinoa, las judías de soja o con las lentejas: las pongo a germinar y las utilizo como guarnición en ensaladas, guisos y otras elaboraciones.

¿Y tú, preparas germinados en casa? ¿Puedes compartir con nosotros alguna experiencia o tu método infalible para germinar brotes con éxito? Nos gustará leerlo en los comentarios.

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Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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