Hay muchas cosas que nos sorprenden de las plantas. En algunas, su capacidad de desarrollarse, florecer y formar semillas. De otras, que puedan formar hijuelos o estolones. Pero lo de hacer esquejes en agua y que de una ramita se forme una nueva planta, es casi como magia. Veamos cómo hacer el proceso paso a paso. 

Materiales necesarios

De qué plantas podemos hacer esquejes en agua

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Os presento una de mis estaciones de esquejes particular: un juego de vasos de chupito con una forma algo extraña pero que me viene de perlas para hacer esquejes.

Algunas plantas tienen la capacidad de crear un nuevo individuo a partir de una parte de sí mismas. Es la llamada propagación vegetativa o reproducción asexual, y el esqueje, el nombre que recibe la parte que utilizaremos para iniciar el proceso.

La manera más habitual de aprovechar esta cualidad de algunas plantas es enterrando parte de una hoja o de un tallo en sustrato, que se mantiene a una cierta temperatura y humedad durante las primeras semanas, para que se formen las raíces. El agua es un medio apto solo para algunas plantas en concreto, como por ejemplo los potos, las monsteras, los filodendros, las fittonias, las begonias o las hiedras. Pero sorprendentemente también podemos obtener nuevas plantas de tomate o de albahaca, e incluso reproducir de esta manera a plantas tan poco amantes de los excesos de agua como son las suculentas.

Reproducir esquejes en agua paso a paso

Paso 1: Elige el esqueje 

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Cortad siempre por debajo de un nudo o en una intersección entre dos hojas.

Elige una hoja o un tallo que tenga varias hojas o nudos, o raíces aéreas. Las nuevas raíces pueden formarse a partir de cualquiera de estas partes, y esto variará en función de la planta que estemos reproduciendo. 

En potos, monstera, filodendro y hiedras, corta por debajo de un nudo (que pueden haber formado ya raíces aéreas o tener el aspecto de un simple bultito). 

Paso 2: Elimina algunas hojas

Si el tallo dispone de varias hojas, elimina las de la parte más baja, que será la que quedará sumergida en agua. Evita que los esquejes sean muy largos o tengan muchas hojas, porque les costará más formar raíces.

Paso 3: Sumerge el esqueje en agua

Reutiliza cualquier recipiente de vidrio para tus esquejes: botellitas de ambientador mikado, vasitos de yogur, floreros, vasos normales de la cocina, ¡todos sirven! Llénalos hasta la mitad con agua del grifo o con agua embotellada si en tu zona es muy dura. 

Introduce el esqueje en agua de modo que queden sumergidos uno o más nudos. Mantén el esqueje en una ubicación bien iluminada pero evita que reciba sol directo. Cambia el agua cada tres o cuatro días, como máximo, una vez a la semana. Si tienes algún tipo de enraizante líquido, puedes añadirlo, pero no es imprescindible.

Paso 4: Esperar y maravillarse con los resultados

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Este esqueje de Begonia maculata, no solo ha echado raíces, ¡también está sacando hojas bajo el agua!

A partir de ahora, paciencia. Algunas plantas se reproducen rápidamente, formando nuevas raíces en tan solo unos pocos días. En mi experiencia personal puedo afirmar que la tradescantia es una auténtica campeona, ya que las raíces aparecen al cabo de dos o tres días. Las monsteras también son rápidas, especialmente si el esqueje aprovecha una raíz aérea más o menos desarrollada. Las más lentas pueden tardar hasta 6 semanas en formar unas raíces lo suficientemente largas como para ser trasplantadas a tierra.

Paso 5: Trasplantar a una maceta con sustrato

Esperad a que las raíces tengan un par de centímetros de longitud como mínimo para trasplantar las nuevas plantas a una maceta con sustrato. Algunas, como los potos, pueden vivir en agua de manera indefinida siempre que se le vaya añadiendo una pequeña cantidad de fertilizante líquido cada 15 días. 

Cuando decidáis que ha llegado el momento del trasplante, manipulad las raíces con cuidado. Llena una maceta hasta la mitad con sustrato nuevo, coloca el esqueje en el centro y extiende las raíces en distintas direcciones. Cubre con más sustrato hasta llenarla, asiéntalo sin presionar en exceso y riega generosamente. El sustrato debe quedar totalmente saturado de agua para que el esqueje no acuse el shock del cambio de medio (del agua a la tierra). Mantén la planta en el mismo lugar donde estaba el esqueje durante una semana como mínimo o hasta que se formen nuevas hojas. Esto suele indicar que ha enraizado correctamente y sigue adelante su crecimiento.

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Este esqueje de Monstera está ahora mismo en una botellita de cristal pero lo cambiaré pronto a un vaso con la boca más ancha: si crecen las raíces no voy a poder sacarlas sin romperlas.

Acabo con un consejo de cosecha propia: intentadlo con cualquier planta que caiga en vuestras manos, con una ramita que se os rompa, con una única hoja, etc. Es increíble la capacidad que tienen las plantas de reproducirse en este medio. Mi experiencia más sorprendente fue con mi primer crotón, al que se le caían las hojas porque tenía araña roja. Puse un par de hojas en agua y… ¡salieron raíces! 

Lo más bonito, sin duda, es poder obtener nuevas plantas para el hogar o para compartir con amigos y familia. ¡A disfrutarlas!

¿Y tú? ¿Qué experiencias has tenido reproduciendo esquejes en agua? ¿Nos cuentas de qué plantas o nos enseñas tus esquejes? Los Manitas no nos cansamos nunca de aprender sobre nuestras queridas plantas.

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Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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