Todos los sistemas mecánicos, sean más o menos complejos, necesitan una lubricación constante para funcionar a la perfección y estar bien protegidos.

La lubricación se puede asegurar mediante varios productos (en función del mecanismo en cuestión). Ésta garantiza el buen funcionamiento, reduce el riesgo de averías y alarga su durabilidad.

Además, una buena lubricación ayuda a proteger los soportes que no tienen ninguna característica mecánica (madera, neumáticos, etc.).

Cada tipo de conexión mecánica requiere lubricación especial. Por esta razón, hay tres tipos principales de productos cuando hablamos de lubricación: lubricantes, grasas y aceites.

Lubricante

El lubricante sirve principalmente para preservar las superficies y evitar el envejecimiento prematuro de un material. También se puede utilizar de manera puntual para ayudar al montaje o a la unión de piezas. De la misma manera, el lubricante puede volverse muy útil en caso de desmontaje ya que en estos casos suele haber piezas bloqueadas. A parte de todo lo que se refiere a elementos mecánicos, el lubricante también es muy útil para proteger las juntas y el caucho, así como las materias plásticas.

Grasa

La grasa puede llegar a ser indispensable para garantizar el funcionamiento de las piezas móviles, para protegerlas de la oxidación o para asegurar la disipación de calor y reducir el desgaste. Muy resistente a las altas temperaturas, la grasa es perfecta para la lubricación de componentes sometidos a grandes presiones (cojinetes, rodamientos, etc.). La grasa también es perfecta para mantener en buen estado mecanismos simples, como bisagras, cerraduras, etc. Además, es un conductor eléctrico (dieléctrico) por lo que ayuda al montaje y al cableado eléctrico mientas que protege las partes metálicas (terminales de la batería).

Aceite

Cuando hablamos de aceite es importante saber que los hay de varios tipos según para qué lo queramos usar. El aceite mecánico (similar al del coche) permite el buen funcionamiento de las piezas en movimiento evitando el desgaste. El aceite de corte limita el sobrecalentamiento y el desgaste de las herramientas. Y el aceita para madera es el que se encarga proteger el revestimiento, los hay incluso de colores. El aceite es pues, el lubricante por excelencia ya que sus usos y variaciones técnicas son muchas.

¿Qué tipos de lubricante hay?

Lubricante de silicona

Este tipo de lubricante es repelente al agua. Ya sea en spray o en gel, también evita la oxidación. Su mayor ventaja, a parte de la lubricación, es que en él no se pegan ni residuos ni polvo. Además, también protege los materiales plásticos.

Lubricante de grafito

Este tipo de lubricante es ideal para desbloquear cualquier tipo de pieza metálica (como tuercas, tornillos, pernos…) gracias a su gran penetración.

Lubricante de teflón

Este es el lubricante de  toda la vida, ese que usamos tanto en el desbloqueo de un conjunto de piezas mecánicas, como para la cadena de la bici o para las juntas de una puerta. Este tipo de lubricante deja una fina capa que protege de la humedad y del óxido. Sin embargo, si quieres hacer un trabajo muy concreto, debes escoger un lubricante más específico ya que será más efectivo.

¿Qué tipos de grasa hay?


Grasa de grafito

Grasa de grafito es ideal para las piezas en constante movimiento como rodamientos, cojinetes o rótulas. Una de las mayores ventajas del grafito es la protección que proporciona contra el agua, el óxido y el polvo ,y a la vez, asegura una buena lubricación. Otra de sus características es su resistencia a las altas temperaturas.

Grasa de litio

Este tipo de grasa es la que puedes usar para casi todo. También protege las piezas en constante movimiento. Es repelente al agua y protege del óxido, pero en menor medida que la grasa de grafito. También tiene bastante resistencia a las altas temperaturas, sin embargo, su poder de lubricación disminuye con el tiempo.

Grasa de cobre

Este tipo de grasa es bastante específico ya que se utiliza principalmente para el montaje y protección de elementos sometidos a temperaturas muy altas. También es dieléctrico y resistente al agua.

Grasa de neumáticos

Esta grasa es específica para el montaje y desmontaje de neumáticos. Facilita el trabajo y mantiene la elasticidad del borde del neumático asegurando una unión entre neumático y llanta.

¿Qué tipos de aceites hay?

Aceite de corte

Resistente a altas presiones y altas temperaturas, este aceite protegerá tus brocas, hojas de sierra, los machos, etc. Para una mayor eficiencia, escoge un aceite de corte con una alta tasa de adherencia y un fuerte poder de refrigeración.

Aceite de motosierra

Indispensable para cualquier motosierra ya sea térmica o eléctrica. Este aceite lubrica la cadena y facilita la translación de ésta por la guía. También limita el sobrecalentamiento.

Aceite para madera

Como indica su nombre, este aceite sirve para proteger la madera. Este tipo de aceite evita el secado, protege contra la humedad y limita la decoloración debida a los rayos UV.

¿Un último consejo?

Antes de escoger un lubricante es importante que sepas qué es lo que necesitas.

Escoge aquel que te ofrezca una buena protección, ya sea contra el óxido, el polvo, la humedad, etc.

Para el mantenimiento y los pequeños trabajos mecánicos, te recomendamos un lubricante de spray.

Para el mantenimiento más complicado, puedes equiparte con una pistola engrasadora, lo que te permitirá hacer el trabajo mucho más rápido.

Si quieres usar un lubricante para madera, antes de colocarlo en el parqué, en la encimera de la cocina o incluso en el revestimiento exterior de la casa, haz una prueba. Aplícalo en un lugar en el que no se vea mucho, así te podrás asegurar que el producto es compatible con la madera y que el resultado es satisfactorio.

Un último consejo: independientemente del producto que vayas a utilizar, equípate con guantes y gafas protectoras siempre.

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