El verano ya está aquí y nuestra propuesta para estos meses es un pequeño huerto urbano. Bonito, decorativo, ideal para divertirse en familia ¡y además, comestible!
Esta es nuestra propuesta para decorar tu balcón en verano.

La duda más habitual entre los que aún no han empezado, es si hace falta mucho espacio. Con las plantas de huerto, ocurre como con cualquier otra: el espacio disponible en el balcón es el que es, y no podemos esperar grandes cosechas si tan solo podemos cultivar en un par de jardineras.

Algunas hortalizas, además, precisan de una gran cantidad de sustrato para desarrollarse correctamente. Y ello implica una maceta de mayor tamaño y un volumen aéreo que no solemos tener en cuenta. Cuando las plantas empiecen a crecer, van a ocupar espacio con sus hojas y ramas, lo que puede provocar una invasión total de un pequeño balcón.

Qué hortalizas cultivar en una jardinera de balcón

Vamos a tomar como base una jardinera estándar de balcón, de esas que se cuelgan de la barandilla. Su medida es de 50 cm de largo y 20 cm de alto. En total, 14 litros de sustrato disponibles para plantar.

Las hortalizas que podemos cultivar en esta época son variadas: lechugas, espinacas, acelgas, rúcula, tomates, pimientos, berenjenas, pepinos, calabacines, melones, fresas, rabanitos, zanahorias, cebollas, frutos rojos, sandías y algunas más.

Las plantas que se darán mejor en esta jardinera serían todas las de hoja y la mayoría de las de raíz. Tienen varias cosas en común: son de pequeño tamaño, sus raíces son poco profundas y son poco exigentes en cuidados.

A continuación, varias ideas para aprovechar al máximo una de estas jardineras:

  • 3 lechugas (de cualquier variedad) y una hilera con 6 cebollas, 12 rabanitos o 6 zanahorias.
  • Una hilera de plantas de rúcula combinadas con una planta de albahaca y algunas cebollas en los huecos.
  • Tres matas de fresa.
  • Una tomatera cherry enana (no todas las variedades de cherry podrían crecer bien), y dos lechugas. Tres matas de espinacas.

Pensaréis que tres lechugas de tamaño «normal, como el de las tiendas», ocupan más de lo que es la propia jardinera. Y tenéis razón. Pero en el caso de las hortalizas de las que consumimos hojas, hay un pequeño truco: no es necesario dejarlas crecer hasta que alcancen el tamaño de las que compramos en la verdulería.
Podemos ir recolectando poco a poco, por hojas. Cortaremos siempre las exteriores, que serán las más grandes y dejaremos el cogollito sin tocar, para que siga creciendo y podamos repetir la cosecha en unos días.

Tomates, pimientos y berenjenas necesitan un mínimo de 20 litros de sustrato para poder crecer y dar frutos. Y ello sin olvidar que sería preferible una maceta de mayor tamaño para cada una de ellas. Si disponéis de espacio y de macetas, ¡cultivadlas sin miedo! Es una gozada obtener una cosecha que no se ve limitada por la falta de espacio.

La luz y el riego en nuestro pequeño huerto urbano

La mayoría de las hortalizas necesitan recibir sol directo sobre sus hojas para crecer. Es así con las solanáceas (tomates, pimientos y berenjenas), y la experiencia cultivándolas en semisombra te demuestra que es algo innegociable. Las plantas crecen alargadas, en busca del sol que no llegan a recibir. La floración es poco abundante, y a los frutos les cuesta madurar.

En cambio, podemos cultivar sin problemas la mayoría de las hortalizas de hoja siempre que reciban mucha luz, aunque sin sol directo.

El riego de las hortalizas en verano, debe ser casi diario. Cualquier planta cultivada en macetas sufre de una mayor evaporación que las cultivadas en el suelo: por un lado, porque el recipiente también se calienta, y por otro, porque los pequeños volúmenes de tierra mantienen menos la humedad.

Regad siempre que la tierra esté seca y no solo cuando «parece que está seca». La capa superior del sustrato se seca rápidamente, pero en el interior puede que mantenga algo de humedad. Un truco infalible consiste en hundir el dedo en la tierra para detectar su estado, o utilizar un humidímetro.

El humidímetro es una herramienta muy útil porque nos indica el grado de humedad de la tierra de la maceta. No necesita pilas y basta con clavarla en la tierra, esperar un poco y leer el resultado. Aunque existen distintos modelos, se mueve en una escala básica que te indica si la tierra esta seca, mojada o húmeda. A partir de ahí, basta con conocer las necesidades de cada una de tus plantas para saber si necesita más o menos riego.

Esperamos que estos consejos te hayan resultado útiles y que nos cuentes si te has animado a plantar algunas hortalizas en tu balcón. En el blog de ManoMano encontrarás más artículos sobre huerto urbano que seguro te serán de gran ayuda.

Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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