Me encanta mirar hacia los balcones en primavera, paseando por cualquier ciudad. Normalmente me sorprende ver como la gente aprovecha hasta el mínimo espacio para cultivar plantas. Pero lamentablemente, a menudo me encuentro con balcones vacíos, sin el más mínimo rastro de verde. Y es entonces cuando me pregunto, ¿Porqué no tienen ni una sola planta? ¿Será por desconocimiento? ¿Por miedo? ¿Por pensar que no van a saber cuidarlas?

Hoy me propongo daros ideas para decorar vuestro balcón en primavera. Una combinación de plantas poco exigentes, que os durarán mucho tiempo y que también podéis cultivar en el suelo del jardín si disponéis de él.

El color de las Prímulas

También llamadas primaveras, matrimonios u orejas de oso, estamos ante una de las plantas con una floración muy temprana. Las encontraréis en un montón de colores (blanco, amarillo, rojo, fucsia y lila) que llenarán de alegría vuestras macetas y jardineras.

Son plantas de poca altura, ideales para crear composiciones en parterres y que se adaptan perfectamente al cultivo en maceta. Sus flores no dejarán de aparecer hasta bien entrado el verano, cuando quizá nos convenga cambiarlas de ubicación.

Prefieren una ubicación en semisombra, aunque no tendrán problemas si reciben sol directo durante algunas horas al día. Si en verano tienen muchas más horas de sol, sería ideal cambiarlas de lugar. Situadlas a la sombra para que vivan de un año para otro. Durante el otoño podréis volver a ponerlas al sol y a finales de invierno notaréis que empiezan a prepararse para una nueva floración.

Debéis utilizar un sustrato con un buen drenaje y regar antes de que el sustrato se seque del todo. Evitad los excesos de agua que podrían pudrirlas y estad atentos al estado de sus hojas: si necesitan agua veréis que se vuelven flácidas (es su manera de deciros «¡Riégame, por favor!»).

Abonadlas con un abono específico para plantas en flor cada 15 días durante la primavera para disfrutar de muchas, muchas flores. Eliminad todas aquellas que se vayan marchitando cortándolas por la base del tallo. En el centro, veréis que no dejan de aparecer nuevas hojas y flores.

No os alarméis cuando veáis que sus hojas amarillean. Si las estáis regando correctamente, es normal que las más cercanas al suelo vayan secándose. Es algo natural. Eliminadlas también con regularidad. Pero si es algo general, en todas sus hojas, puede ser que las estéis regando en exceso o por defecto. Hincad el dedo en el sustrato para determinar su grado de humedad y actuad en consecuencia.

Cuidado si las cultiváis en el suelo porque a los caracoles les encantan. Protegedlas creando una barrera de producto antilimacos. Este granulado se irá disolviendo poco a poco con la lluvia o el agua de riego, por lo que deberéis ir aplicándolo con una cierta regularidad.

Saxifraga x arendsii

Tengo que reconocer que descubrí esta planta hace pocos años. La ví en un parterre municipal y me encantaron sus flores: simples, preciosas y abundantes.

Se trata de una vivaz ideal para jardines con rocalla, que se adapta perfectamente a macetas y jardineras.

Su floración es también muy temprana (a principio de la primavera), y sus colores van del blanco al rosado y rojizo.

Le gusta también la semisombra y un suelo con un buen drenaje. Cuando no están en flor, forman un pequeño montículo que me parece muy decorativo, de una altura algo más baja que las flores. Estas crecen bastante por encima de la masa de hojas verdes y hay que eliminarlas conforme se van secando.

El riego debe ser regular, muy parecido al que necesitan las prímulas. Evitad los encharcamientos y veréis como poco a poco se irá extendiendo, pudiendo llegar a tapizar un buen espacio en el jardín.

Iberis sempervirens, cestillo de plata o carraspique

Otra planta ideal para parterres, jardines de rocalla y que se adapta perfectamente a macetas y jardineras. Es la más alta de las tres que os propongo, lo que hay que tener en cuenta si las combináis entre sí.

La diferencia reside en que acepta mejor una ubicación a pleno sol, que favorece una floración más abundante. Es ideal por su resistencia al calor y a una situación de sequía.

Suelo podarla en otoño, ya que estimula su siguiente floración. Y también os ofrece un precioso fondo si la combináis con bulbos de primavera como las dalias, los gladiolos o las peonías.

Esta es la combinación que he creado utilizando las tres en una jardinera de balcón de tamaño estándar. ¿Qué os parece? Es probable que cuando llegue el verano las trasplante a macetas individuales, pero para entonces habrá otras plantas que crecerán perfectamente a pleno sol y que llenarán de color mi balcón.

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Autor

Ester es la autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparte talleres de huerto urbano, colabora en medios especializados y en 2014 publicó su primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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